CRISOL DE ABRIL nace gracias a Antonio Oliva Gómez, que tras iniciar su actividad artesanal en Barcelona, se traslada a su ciudad natal, Hellín (Albacete), para aplicar los conocimientos adquiridos en el sector de la platería y el fusing a la creación de joyería.
Pasados seis años se ha especializado en tres líneas de producto, siempre sobre una base en plata.
La primera, realizada en cristal y basada en veinte colores brillantes, bien definidos, con formas sencillas adaptadas a todos los gustos; desde el pendiente más simple, de una pieza pequeña, a otros de varias piezas, con modelos en los que unas veces resalta el trabajo en plata sobre el de cristal, y otros donde el juego de cristales deja en segundo lugar al noble metal.
La segunda técnica se desmarca aplicando sobre un cristal sólido otro líquido, consiguiendo así efectos muy diversos, llamativos y originales tanto de colores como de formas.
Por último, la tercera línea, deja de lado el cristal, para conseguir con diferentes clases de arcillas poliméricas un estilo totalmente desenfadado, imitando diversas formas inspiradas en la naturaleza, tales como pequeños insectos, e incluso formas astrales.